lunes, 6 de agosto de 2012

85


“Hola, me presento. Mi nombre es Lucia y son las 2 am y en 72 horas solo dormí 8.
Si, y aun así no puedo dormir. Creo yo que es un buen momento para contar mi obsesión con los embarazos, con el sexo y la forma de cuidarme.
Sé que no todo el mundo es perfecto pero por lo menos no es tan arriesgado en cuanto se trata de la salud, tanto mental como físicamente.”
Lucia sufría de una gran falta de responsabilidad. Hacia cosas de las cuales luego se arrepentía.
Alguna vez tuvieron relaciones con una persona que no conocen y no usaron preservativos?
Lucia si lo hizo, unas cuantas veces de hecho. La culpa le juega por tres lados.

Lado 1: no usa forro, no lo pide que lo use. No se quiere? Cual es su problema como para dejar que cualquiera meta su pito en ella sin ninguna protección dejándola totalmente expuesta ante cualquier virus y/o enfermedad. Tanto se despreciaba ella como para hacer eso?  Lucia sabia a la perfección que si no lo hacia ella, nadie vendría a cuidarla.

Lado 2: tan tonta o desatenta o mala era como para dejar que el otro introdujera su pito en su pochola sin forro pudiendo tener algo ahí abajo y contagiarlo? No es que lo tuviera, pero todo es posible dado que su actitud es como la década de los 60 o 90, más 90 que otra cosa. La cuestión esta muy trash, viste.

Lado 3: de tanto meta, ponga y salga de diferentes pitos en su cavidad tan cálida y sin ningún latex de por medio, mas allá de todas las enfermedades, etc., que se pudiera agarrar, podía quedar embarazada, entonces ahí no solo jugaría con su vida si no con la vida de una pobre criatura mas pura que el agua. He ahí la culpa más grande de todas. Como, Lucia anhelando tanto ser madre, iba a dejar que eso pudiera suceder?! Que se le cruzaba por la cabeza?!

“No son excusas, realmente pierdo el control y no se como pedir que se pongan un condón”
Eso es lo que Lucia les explicaba a sus amigas, las cuales ya sabían absolutamente todo de sus andanzas. No había nada que la justificara, y no ante sus amigas sino ante ella. Ya se había prometido una vez no volver a hacerlo, porque lo repetía sin cansancio y casi disfrutando de la “hazaña”?

“Entonces no es obsesión…es culpa. Una inmensa culpa por no cuidar lo mas sagrado que tengo, mi vida.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario