viernes, 28 de diciembre de 2012

24,25,12, casi 13

Ella- Tenes un pucho?
Yo- No, ojala tuviera!
Y al segundo quería salir corriendo, escaparme de ese momento.
Había sido escupida por un guanaco al cual le di de comer.
Y ese guanaco me miraba con cara de cachorro mojado, pidiéndome perdón con sus ojos, mientras ella no paraba de reprocharle su ausencia en las ultimas horas. Yo solo quería gritar y llorar y correr.
Estaba claro que el perdón que èl pedía con sus ojos no era por haberme pisoteado como cuan cucaracha se te aparece en la cocina, el perdón que el quería era mas bien un lava culpas, un limpia consciencia. Otra vez el pavo real y sus plumas.
Finalmente me fui, llorando, obviamente. No llore porque el guanaco se haya ido con la hiena, pobre hiena tonta, no sabe que los guanacos escupen. Sino porque ya sabia que èl iba a hacer todo eso e igual fui la estúpida que le permitió hacerlo.
Enojada con èl no, enojada conmigo, furiosa conmigo!
Dos días después estoy viajando al mar, un poco escapándome y otro poco a rehabilitarme. Si creo que tengo un problema, un gran problema de autoestima, no por nada elijo personas que no me merecen ni un poco.
ZONA EN REPARACIÓN   

No hay comentarios:

Publicar un comentario